Te
odio cuando antes yo te amaba, te desprecio cuando antes te deseaba,
y me dejaste sola cuando te
necesitaba, y me dejaste sola y me rompiste el alma. Y hoy ojalá que te vaya mal, que
te hagan lo que me hiciste a mí, que en la vida nunca seas feliz, ¡que Dios
te castigue! Fuiste veneno, una bala perdida,
fuiste desgracia, lo peor en la vida. Me
abandonaste cuando mas te quería, y te pedía de rodillas, “quédate conmigo, por favor” yo te decía
pero me abandonaste y me dejaste en el olvido, a Dios le pido que
te de castigo. Que la tristeza corra por tus venas como un alma en pena y mi recuerdo para
siempre sea tu condena. Te odio, te di mi corazón entero.
Te desprecio, sabes muy bien que yo fui sincera.
Cómo te odio, quiero que sepa el mundo entero lo que quiero: ¡que Dios te castigue!