lunes

1783


Desperté, el calor de los labios extrañé. Harta de vuelos bajos, despegué. Recomponiendo el daño, me alejé y estuvo bien. Caminé, tan torpe y tan extraño, tropecé. Acostumbrada al caos, disfruté. Dormí sobre mis pasos y pensé que estaba bien. Mientras cargaba lo que perdí empecé a subir, empecé a mirar y sentir atrás las luces de la ciudad y en silencio están empujandome a este lugar. Descubrí un camino lleno de colores. Esta vez, aprenderé el idioma del revés, descifraré el axioma de querer. Encontraré la forma de perder y seguir bien. Cerraré, se irá desvaneciendo lo que ves para encender las luces. Tocaré quemandome las manos, seguiré y estaré bien.

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