Y
ahora que por fin, consigo huir de tu mundo, de tu hipnotismo, de tu humo, del naranja de tu copa… ¿Vuelves? No quiero más sudor en aquel
sofá, no quiero resacas a tú lado, ni despedirme del ruido de tú moto. Sí
soy rara, siempre lo has sabido. Y aunque lo parezca no te escribo
otra carta, simplemente te olvido. Como
olvido el mes de Abril, el césped de
Septiembre y el gris de Agosto. Quizás Galicia ya no te
espera, pero tú ya no bebas negra la cerveza para acordarte de mi pelo. Nunca
más.