Inestable y caprichosa
viernes
1844
Se me había escapado de las manos
. Ya no podía con ello,
no podía retener lo irretenible
,
no podía rogar porque tampoco me quedaban fuerzas ni ganas
de rebajarme por enésima vez para no tener que quedarme sola por mi cuenta,
y ya no alcanzaba.
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio