Oí tu voz que susurraba algo, yo entendía lo contrario de lo que hoy haces. Siempre me haces equivocar, siempre me llevas
al mismo lugar. Si ya te ganaste mi pecho roto, para
que insistir mandando fotos.
No te preocupes, la condena me
empieza a caer, y yo que creía que sentías lo mismo que ayer.