No estoy
aquí para abusar de mi existencia, ni quiero ser la
enemiga de tu paciencia, si te preguntas a qué vengo en esta noche, no es hacerte ni un reproche ni a
pedirte que regreses. Vine aquí para decirte unas palabras que tal vez
te suenen raras porque en ellas no hay rencor. Me dejaste muerta en vida sin
pensar en el milagro que vendría después de que tú me dejaras con el pecho
agonizando, alguien más cuidó mi alma. Por
eso vine a agradecerte, agradecerte que me
hayas engañado, gracias a eso un nuevo amor a mi ha llegado, un nuevo
amor que me ha enseñado que hay heridas que se
curan. Mientras tanto tú estás lleno de amargura, sobre todo te agradezco que me hayas enseñado que eres
tan poquita cosa comparada con la
que hoy tengo a mi lado.