lunes

1828


No estoy aquí para abusar de mi existencia, ni quiero ser la enemiga de tu paciencia, si te preguntas a qué vengo en esta noche, no es hacerte ni un reproche ni a pedirte que regreses. Vine aquí para decirte unas palabras que tal vez te suenen raras porque en ellas no hay rencor. Me dejaste muerta en vida sin pensar en el milagro que vendría después de que tú me dejaras con el pecho agonizando, alguien más cuidó mi alma. Por eso vine a agradecerte, agradecerte que me hayas engañado, gracias a eso un nuevo amor a mi ha llegado, un nuevo amor que me ha enseñado que hay heridas que se curan. Mientras tanto tú estás lleno de amargura, sobre todo te agradezco que me hayas enseñado que eres tan poquita cosa comparada con la que hoy tengo a mi lado.