Te
he dado mil y un oportunidades para reivindicarte, para abrazarme y ayudarme a dejarlo todo atrás, para
no tener que recordar que cuando llegaba la hora
siempre habia algo más importante que valía más que lo que sea que tenía para
decirte, que valía más que todo mi ser. Para no entender por qué me buscabas y me dejabas pagando las
cuentas de este amor que ya no tiene vuelta atrás. Escondo el dolor porque no supe
cómo explicarte que las heridas han cerrado pero las
cicatrices me recuerdan que ciertas cosas han pasado, que esas situaciones me
han cambiado y han hecho de mi la que hoy en día soy. Al menos dime,
deja en claro, dime si alguna vez quisiste que me
quede o me vaya porque ya no pude
seguir haciendo caso omiso cuando veía cómo te revolcabas en brazos de otras, entre
copas, cubriendo todo, mientras tratabas de justificar que en sus ojos veías los míos, que me recordabas en la cara de cada mujer que besabas.