viernes

1847


Humíllate, pideme perdón llorando de rodillas. Hablame, dime que sin mi tu vida no es la misma. Implorame que vuelva a besar tus labios con ternura. Ruegame que vuelva a llenar tu cuerpo de caricias. Convenceme que no voy arrepentirme si te quedas, que esta vez no vas a fallarme y que lo nuestro va a marchar tan bien, que de mis heridas no voy acordarme, que pensare que todo fue un sueño, una pesallida. Suplicame que tenga piedad de ti y que me conmueva el corazón. Pideme que olvide todo y pideme otra vez perdón, porque no será tan fácil que te de otra vez mi amor.
Humíllate, dime que no vales nada y que tu mundo he sido yo, dime que te sientes solo y que te mueres de dolor, que tu vida esta vacía y necesitas de mi amor.
Humíllate, siente lo que yo sentía cuando me dijiste adiós, hundete en la soledad, en la tristeza y el dolor, humíllate del mismo modo como lo hice yo.